Tus datos personales valen dinero en el mercado negro digital. ESET, compañía líder en ciberseguridad, acaba de publicar un análisis revelador sobre qué hacen realmente los cibercriminales con la información que roban: desde venderla en foros clandestinos hasta usarla para fraudes financieros y extorsión. Con Colombia siendo el segundo país más atacado de América Latina en 2024 (36 mil millones de intentos), entender estas tácticas es crucial para protegerte.
La información es el nuevo oro digital para el crimen organizado. Cuando un cibercriminal obtiene tus datos —nombre completo, correo, contraseñas, números de tarjeta o información bancaria— tiene en sus manos una herramienta que puede convertirse en dinero, acceso a sistemas o la llave para cometer nuevos delitos. Esto explica por qué los ataques en Colombia no paran de crecer.
1. Venta en mercados clandestinos: tu información tiene precio
El destino más común de los datos robados es tan simple como lucrativo: la venta directa en foros de la dark web y mercados clandestinos. Según ESET, existe todo un ecosistema criminal donde la información personal, credenciales de acceso, datos bancarios y claves corporativas se comercializan como cualquier otra mercancía.
Los precios varían según el tipo de información. Una credencial de correo corporativo puede valer entre $5 y $50 dólares, mientras que información bancaria completa (números de tarjeta, CVV, datos del titular) puede alcanzar cientos de dólares por registro. Este mercado funciona con la misma lógica de oferta y demanda que cualquier economía, pero en las sombras.
Lo más preocupante es que estos datos no se venden una sola vez. La misma información puede revenderse múltiples veces a diferentes compradores, maximizando las ganancias para los ciberdelincuentes y multiplicando el riesgo para las víctimas. Un paquete con millones de credenciales filtradas de una brecha de seguridad puede generar ganancias millonarias.
2. Suplantación de identidad: cuando roban tu cara digital
Con suficiente información sobre ti, los cibercriminales pueden crear perfiles falsos digitales casi indistinguibles de los reales. Esta técnica, conocida como suplantación de identidad, va mucho más allá de usar tu foto en redes sociales.
Los delincuentes utilizan tus datos para:
Estafar a tus contactos: Con acceso a tu correo o redes sociales, pueden hacerse pasar por ti para pedir dinero prestado a amigos y familiares. El mensaje llega desde tu cuenta real, así que la víctima no sospecha.
Cometer delitos en tu nombre: Desde abrir cuentas bancarias fraudulentas hasta solicitar créditos o realizar compras, todo aparece registrado bajo tu identidad. Las consecuencias legales y crediticias pueden perseguirte durante años.
Crear identidades sintéticas: Combinando datos reales de varias personas, los criminales fabrican identidades completamente nuevas para uso delictivo. Este tipo de fraude es especialmente difícil de detectar y rastrear.
En Colombia, donde el acceso a servicios digitales ha crecido exponencialmente, estos fraudes de identidad representan una de las amenazas más comunes y devastadoras para usuarios particulares.
3. Fraude financiero: acceso directo a tu dinero
Ciertos datos personales son llaves maestras que abren la puerta a tus recursos financieros. Los cibercriminales no necesitan robarte físicamente para vaciarte la cuenta.
Compras no autorizadas: Con números de tarjeta, fecha de vencimiento y CVV, pueden realizar compras en línea inmediatamente. Muchas tiendas no requieren verificación adicional, facilitando este tipo de fraude.
Solicitud de créditos: Combinando información personal con datos financieros robados, los delincuentes pueden solicitar préstamos o tarjetas de crédito a tu nombre. Para cuando te das cuenta, la deuda ya está reportada en tu historial crediticio.
Transferencias bancarias: Si logran acceso a tus credenciales bancarias (usuario y contraseña del banco en línea), pueden transferir fondos, pagar servicios o incluso vaciar completamente tus cuentas. La banca móvil, aunque conveniente, es un objetivo prioritario.
ESET advierte que el fraude financiero digital creció un 52% en América Latina durante 2024, con Colombia entre los países más afectados. El problema es que muchas víctimas no se dan cuenta del robo hasta semanas después, cuando el daño ya está hecho.
4. Phishing personalizado: ataques imposibles de detectar
La información robada permite a los cibercriminales crear campañas de phishing ultra realistas y difíciles de identificar. Ya no son esos correos genéricos mal redactados; ahora llegan mensajes que parecen conocerte personalmente.
Phishing laboral: Con tu correo corporativo y nombre de tu jefe, pueden enviarte un mensaje aparentemente legítimo pidiendo que transfieras dinero o compartas información confidencial. El correo parece provenir de alguien de tu empresa porque usan datos reales sobre tu organización.
Ataques dirigidos (spear phishing): Conociendo tus intereses, lugares que frecuentas o servicios que usas, crean señuelos perfectos. Un correo de “Netflix” diciendo que tu suscripción venció, un mensaje de tu banco sobre un “movimiento sospechoso”, o una oferta de Amazon que parece legítima.
Ingeniería social avanzada: Con suficiente información, pueden llamarte por teléfono haciéndose pasar por el banco, mencionando tus últimas transacciones reales (que obtuvieron de tus datos robados) para ganar tu confianza. La precisión de la información hace que bajes la guardia.
Según ESET, estos ataques de phishing personalizados tienen tasas de éxito 4 veces superiores a los correos genéricos, precisamente porque explotan la información específica de cada víctima.
5. Extorsión y chantaje: la información como arma
La información confidencial en manos equivocadas se convierte en una poderosa herramienta de presión. Los cibercriminales han perfeccionado las técnicas de extorsión digital.
Amenaza de exposición pública: “Tenemos tus conversaciones privadas, fotos comprometedoras o datos empresariales sensibles. Paga o los publicamos en internet”. Aunque muchas veces es un bluff, la víctima no tiene forma de saberlo.
Venta a competidores: En el ámbito empresarial, amenazar con vender información confidencial (estrategias, clientes, precios) a la competencia puede ser devastador. Las empresas muchas veces pagan para evitar el daño reputacional.
Ransomware con doble extorsión: No solo cifran tus archivos, sino que además roban información sensible. El mensaje es claro: “Paga o no solo perderás el acceso a tus datos, sino que los publicaremos”. Esta táctica se ha vuelto extremadamente común en ataques corporativos.
El objetivo final en la mayoría de casos de extorsión es obtener dinero, generalmente en criptomonedas para dificultar el rastreo. ESET reporta que Colombia vio un incremento del 45% en casos de extorsión digital durante 2024.
6. Espionaje y sabotaje: ataques sin fines de lucro inmediato
No todos los ataques buscan dinero. En el ámbito empresarial y gubernamental, una simple contraseña robada puede ser la puerta de entrada a objetivos mucho más estratégicos.
Espionaje corporativo: Acceder sigilosamente a correos corporativos, comunicaciones internas o sistemas de gestión permite a los atacantes recopilar inteligencia valiosa sobre estrategias, proyectos y decisiones empresariales. La víctima puede estar siendo espiada durante meses sin saberlo.
Sabotaje de operaciones: Alterar procesos productivos, logísticos o sistemas críticos puede causar pérdidas millonarias sin robar un peso. Modificar un pedido, cambiar una especificación técnica o borrar información clave puede paralizar una empresa.
Acceso a infraestructura crítica: En sectores como energía, salud o transporte, el acceso no autorizado puede tener consecuencias catastróficas. Los ciberdelincuentes pueden corromper, modificar o eliminar información vital para operaciones esenciales.
A diferencia de otros ataques, el espionaje y sabotaje pueden pasar desapercibidos durante largos períodos. Para cuando se detecta el problema, el daño ya está hecho y puede ser irreversible.
¿Cómo proteger tus datos?: recomendaciones de ESET
En un contexto donde Colombia registró 36 mil millones de intentos de ciberataques en 2024, tomar medidas de protección dejó de ser opcional para convertirse en esencial. ESET comparte estas recomendaciones fundamentales:
Cuidado con la información que compartes: No publiques datos sensibles en redes sociales. Información como tu número de cédula, dirección exacta, teléfono o rutinas diarias pueden usarse en tu contra.
Contraseñas robustas y únicas: Cada cuenta debe tener una contraseña diferente, fuerte (mínimo 12 caracteres con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos). Nunca reutilices contraseñas entre servicios. Un gestor de contraseñas puede ayudarte enormemente.
Autenticación de dos factores (2FA): Actívala en cada servicio que lo permita: bancos, correo, redes sociales, tiendas en línea. Incluso si roban tu contraseña, el segundo factor impide el acceso no autorizado.
Mantén todo actualizado: Sistema operativo, navegador, apps y antivirus deben estar siempre en su última versión. Las actualizaciones corrigen vulnerabilidades que los cibercriminales explotan activamente.
Solución de seguridad confiable: Un antivirus robusto no solo detecta malware, sino que bloquea phishing, protege transacciones bancarias y alerta sobre sitios peligrosos. En ciberseguridad, la prevención es mil veces más barata que la reparación.
Educación continua: Mantente informado sobre las últimas amenazas. Los cibercriminales evolucionan sus técnicas constantemente, y conocer sus métodos es tu mejor defensa.
Colombia en la mira: el panorama local
El contexto colombiano hace especialmente relevante este análisis. Con Colombia posicionada como el segundo país más atacado de América Latina en 2024 (solo superado por Brasil), y con cifras récord de 36 mil millones de intentos de ciberataques, la amenaza es real y creciente.
El auge de la banca digital, el comercio electrónico y el teletrabajo en el país han multiplicado las superficies de ataque disponibles para los cibercriminales. Cada app, cada transacción en línea y cada sesión remota representa una potencial puerta de entrada.
MinTIC ha respondido con la Estrategia Nacional de Seguridad Digital, pero la primera línea de defensa eres tú. Los expertos coinciden: la educación en ciberseguridad y las prácticas seguras de navegación son fundamentales para reducir el riesgo.
Los datos no mienten: Colombia necesita tomarse en serio la ciberseguridad. Tus datos valen dinero en el mercado negro, y cada día hay más criminales buscando formas de obtenerlos.



